Café colombiano

El café colombiano es, sin lugar a dudas, uno de los más valorados del mundo. Ya seamos expertos en esta infusión o simplemente humildes aficionados, este país latinoamericano siempre está presente cuando se habla de café.

De hecho, Colombia es el mayor productor de café en el mundo desde los años 20. Tanto es así, que la Unión Europea le concedió la indicación geográfica protegida el 27 de septiembre de 2007. Esta indicación se le otorgó al café suave 100% arábigo cultivado en los cafetales de Colombia.

Actualmente, Colombia produce aproximadamente 7 millones de sacos anuales. Aunque hubo un tiempo en que esa cifra era de 14 millones. Los principales importadores de café colombiano son Estados Unidos, Alemania, Japón, Países Bajos y Suecia.

Propiedades de la infusión del café colombiano

El café colombiano posee un carácter propio y distintivo, fácilmente reconocible por los especialistas cafeteros. Su aroma, sabor y textura son una experiencia sensorial única, que ha sido alabada en todo el mundo. Veamos cuales son las extraordinarias propiedades que le han hecho convertiste en todo un referente del sector.

Aroma del café colombiano

Estos granos son reconocibles por tener un aroma dulce y acaramelado, con ciertas notas a coco. Su fragancia es muy pronunciada, debido a una simbiosis perfecta de los factores que facilitan su cultivo.

Sabor y textura del café colombiano

Otro de los aspectos más reconocibles de este café, es por ser uno de los más agradables y suaves al paladar.

Posee un sabor complejo, que lo hace muy apreciado por los amantes del café. Se puede distinguir un sabor dulce y afrutado, con notas que nos recuerdan al de los cítricos y con ligeros toques a nuez. Su cuerpo es balanceado y con un nivel elevado de acidez.

Como puedes imaginar, todo ello su cata se convierte en una experiencia muy atractiva para los sentidos.

Características del café colombiano

Imagen de granos de café sin procesar

Para que el café colombiano alcance su calidad sobresaliente necesita de unas características muy específicas para un desarrollo óptimo.

Temperatura y clima

Como en cualquier cultivo, el desarrollo de las plantas varia de sobremanera dependiendo del clima y la temperatura en la que se desarrollan.

Por ello, se sabe que la temperatura ideal para los granos colombianos rondan entre los 18º y los 24º de media. Estas temperaturas se encuentran con facilidad en las montañas Colombianas, las cuales sobrepasan los 5.000 metros de altura.

Las variaciones de temperatura son bastante constantes durante todo el año, y por ello permiten generar unos niveles óptimos de azucares y otros compuestos. Dichos factores favorecen el desarrollo del fruto, asegurando un cuerpo balanceado y la obtención de un nivel de acidez correcto.

El café colombiano se cultiva principalmente en las vertientes de las tres ramas de la Cordillera de los Andes y la Sierra Nevada de Santa Marta. Esto significa que las plantaciones de café recorren el país de Norte a Sur. Aunque a efectos prácticos, el área destinada para el cultivo y la recolección ocupa entre 850.000 y 900.000 hectáreas.

Suelo del cultivo

Otro de los factores más importantes en el desarrollo del grano del café colombiano, es el suelo en el que la planta desarrolla sus raíces.

A diferencia de otros países productores, los suelos de las montañas colombianas tienen una amplia variedad de tipologías. Una de sus principales características es que mayoritariamente provienen de cenizas volcánicas, por lo que son muy ricos en materia orgánica y minerales. Esto le otorga unas buenas condiciones físicas, y reduce notablemente la necesidad de fertilizantes. Esto hace posible que la tierra sea extremadamente fértil y no requiera añadir otros elementos como Zinc o Boro.

En las tres cordilleras andinas, se encuentran suelos de origen ígneo, metamórfico y sedimentarios. Además, la tierra varía desde arenosa y pedregosa hasta arcillosa. Por su parte, los relieves pueden ser planos, ligeramente ondulados o totalmente abruptos. Siendo los dos primeros los más usado para el cultivo.

Para cultivar café es indispensable una buena aireación del suelo. Esta cualidad permite que la planta absorba todos los nutrientes necesarios. Es ahí cuando la estructura del suelo cobra especial importancia. En el caso de la zona cafetera colombiana, su estructura permite que el material orgánico se descomponga lentamente.

Otras características que favorecen el crecimiento del cafeto son unos suelos poco ácidos y que retengan la humedad correctamente.

Cantidad de agua necesaria

La cantidad de agua procedente de las lluvias es muy importante para el cultivo del café. Gracias a su localización, Colombia está bajo la influencia del Amazonas, los valles interandinos y los océanos Atlántico y Pacífico.

Todos estos elementos geográficas favorecen la aparición zonas húmedas y con lluvias constantes y regulares, manifestadas en diferentes tipologías de climas, lo cual permite unas condiciones muy propicias para el cafeto.

En Colombia, existe un fenómeno climático que no se da en el resto de zonas productoras de café. El ZCIT, Zona de Confluencia Intertropical, es una confluencia de vientos alisios de los hemisferios Norte y Sur. Este fenómeno proporciona dos grandes temporadas de lluvia al año en el centro del país. Los meses de mayores precipitaciones son de abril a Mayo y de Octubre a Noviembre.

Al pasar el ZCIT dos veces por la zona cafetera, junto con los diferentes relieves del terreno, se favorece la distribución de las cantidades de lluvia para completar el ciclo de cultivo.

Denominaciones de origen

El café colombiano no es un producto único y exclusivo, de hecho, existen varios tipos. Cada variedad, posee unas características diferentes al resto en función de su procedencia. Además, algunos de ellos también tienen denominación de origen.

La denominación de origen es un certificado de procedencia, que normalmente se aplica a productos alimenticios agrícolas. Esta indicación nos ayuda a distinguir un producto de otro parecido. Y es una forma de asegurar y proteger, las características únicas y de calidad de esos productos.

Café amazónico

El café colombiano amazónico se cultiva en Caquetá y Putumayo. Ambas regiones, se hallan en el sur oriental de Colombia.

Los cafetales están al pie del monte amazónico, una reserva forestal de gran importancia. Esta zona puede alcanzar los 500 metros sobre el nivel del mar. El motivo de esta localización es su abundante biodiversidad, paisajes y fuentes de agua naturales.

El 80% de la cosecha es recolectada el segundo semestre de cada año, mientras que el resto se recoge entre Mayo y Julio.  La humedad promedia es del 80% y anualmente se registran entre 3.000 y 4.000 milímetros de lluvia.

El café colombiano amazónico posee un sabor suave y unas notas silvestres muy características. Su aroma es ligeramente herbal y ofrece una acidez media baja y un cuerpo alto.

De la región de Antioquia

El café de la región de Antioquia, se caracteriza por tener un perfil de taza balanceado. Su aroma es genuinamente intenso y atesora una fragancia herbal ligeramente dulce y afrutada. Mientras que su acidez, a la vez que su cuerpo, se mantiene en unos niveles medios.

Antioquia es una región con una tradición cafetera muy arraigada. Durante más de 180 años, sus tierras han dado un producto de enorme calidad, que se ha transformado en parte de su cultura.

Café de Antioquia – Precio: 34€

Comprar café de Antioquia

Cultivado en Cauca

Los granos producidos en Cauca es un café 100% arábico. De el se extrae una infusión con un sabor suave con ciertas notas dulces y florales.

El café de esta región, posee un perfil de taza limpio y una acidez alta. La impresión global, es mayormente balanceada y tiene un cuerpo medio. Al olfato, se siente un aroma fuerte y a su vez acaramelado, muy característico de este café.

El café colombiano de Cauca se cultiva principalmente en pequeñas parcelas. Su recolectado y procesado, se lleva a cabo de manera selectiva en las mismas fincas. Las características específicas que posee, se deben a que recibe una gran cantidad de horas de sol y disfruta de un clima constante. Asimismo, cuenta con la protección de las montañas para ampararlo de la humedad y los vientos del Pacífico.

La altura promedio de Cauca es de 1.758 metros, mientras que su altura mediana es de 1.781. Como se desprende de estos números, la región ofrece una altura bastante constante. El balance de esta bebida debe su origen por la homogeneidad de las precipitaciones. Estas tienen un promedio de 2.069, y una mediana de 2.170 milímetros de agua. La temperatura, por su parte, está entre los 12,3 y los 12,5 grados.

Los agricultores de Cauca, cultivan café siguiendo un protocolo y estándares de calidad impulsados por la Federación Nacional de Cafeteros. Los cuales solicitaron a la Superintendencia de Industria y Comercio, la protección de la Denominación de Origen Café de Cauca. Esta fue otorgada el 10 de agosto de 2011.

Café de Casanare

El café colombiano de Casanare se cultiva y recolecta principalmente en Támara, en las laderas del piedemonte llanero.

Esta zona alcanza con frecuencia los 1.160 metros de altura, mientras que su temperatura media es de 21º.

Los factores medioambientales de esta área de cultivo, son los causantes de que los granos producidos aquí tiendan a tener un cuerpo medio y una acidez baja. Del mismo modo, el café de Casanare, ofrece un aroma dulce y acaramelado, con ciertas notas a nuez tostada en su aroma.

Originario de Huila

Los granos originarios de Huila son de la variante arábica. De él se obtiene una bebida con unas características sensoriales muy concretas.

En general, la impresión global de este café es que es muy balanceado. Al gusto, tiene unas notas adulzadas y una acidez entre media y alta, con un cuerpo destacado, pero sin excesos. Dicho café, también ofrece un aroma intenso con toques frutales y una fragancia acaramelada.

Café de Huila – Precio: 15€

Comprar café de Huila

Para alcanzar esta complejidad de aromas y sabores, es necesario unos factores climáticos y geográficos muy concretos. Por ejemplo, debido a la nubosidad de la zona, los cafetos sólo reciben 3,5 horas de sol al día. Esto le proporciona al café de Huila un perfil de taza muy distintivo.

Este grano de café contiene unas características en taza uniformes. Esto se debe a que las temperaturas, en su lugar de cultivo, son constantes durante todo el día.

A petición de la Federación Nacional de Cafeteros, la Superintendencia de Industria y Comercio declaró la protección del Café de Huila y su Denominación de Origen Protegida el 16 de abril de 2013.

De Nariño

Esta es una de las variedades con propia Denominación de Origen de Nariño. Se trata de una variante de grano 100% arábica. Una de las principales características de este café, es que se siembra a grandes alturas, principalmente en zonas montañosas.

Café de Nariño – Precio: 17€

Comprar café de Nariño

Este café colombiano tiene un perfil de taza bastante suave. Su aroma es muy pronunciado, por lo que resulta fácil de percibir al olfato. Esta variedad se distingue por tener una acidez bastante alta y mantener un cuerpo medio. Al gusto, ofrece unas notas cítricas muy suaves y exquisitas.

Para lograr un café tan apreciado, hacen falta las condiciones únicas que se dan en el Nariño. Esta región montañosa, tiene abismos muy pronunciados, lo que favorece un clima más frío. Dicha condición, obliga al grano a madurar más lentamente. Así se producen más azucares y se obtiene como resultado su característica suavidad.

El secreto del café de Nariño, también se encuentra en la especial combinación de factores climatológicos de la región. Estos factores son unas 1.666 horas de sol anuales, 1.866 milímetros de lluvia por año y suelos muy ricos en materia orgánica. A esto se le suma temperaturas medias de 19, 9 Cº, con mínimos de 16 Cº y máximos de 25, 9 Cº. Dichos factores, son absolutamente necesarios para poder producir café a 2.300 metros sobre el nivel mar.

La producción de una bebida de calidad a estas alturas no es fácil. Si se consigue, es gracias al fondo de los cañones y valles. Los cuales almacenan el calor durante el día para luego expulsarlo por la noche. De esta forma se disminuye el frío de las partes más elevadas de la montaña.

La denominación de origen del café de Nariño fue otorgada el 11 de febrero de 2011.

Cultivado en Tolima

En el corazón de Colombia se halla la región de Tolima, el tercer productor de café colombiano del país. De sus 116.229 hectáreas de cafetales, sale el 12% de toda la producción nacional de esta bebida.

Café de Tolima – Precio: 18€

Comprar café de Tolima

El café que se produce en Tolima, posee un perfil de taza con un cuerpo medio bajo. Ofrece un nivel medio y medio alto de acidez muy particular. Al gusto, el café de Tolima tiene un sabor fresco, suave y bastante dulce. Asimismo, también se aprecia un regusto afrutado con ligeras notas a frambuesa. El aroma del café de Tolima es muy pronunciado y tiene una fragancia de fácil percepción.

Para conseguir un café con tanta personalidad, hacen falta unas características topográficas y geográficas muy concretas.

En la zona de producción, se dan alturas que van de los 1.300 a los 1.700 metros. Normalmente, la cosecha de la zona Sur se hace entra Marzo y Junio. Mientras que en la zona Norte, va de Septiembre a Diciembre. Al cafeto de Tolima le gusta una exposición solar, de un 92% del total de horas diarias, con temperaturas promedio de 22 Cº. Para un cultivo apropiado, se requiere de entre 2.000 y 3.000 milímetros de lluvia.

Historia del café colombiano

Todos hemos oído hablar del café colombiano, pero, ¿cuánto sabes sobre su pasado? Este café tiene una prolongada historia, que se remonta a inicios del siglo XVIII.

Orígenes del cultivo en Colombia

Se especula con varias hipótesis sobre su llegada a Colombia. Hay quien dice que los jesuitas lo trajeron en 1730. Otros indicios apuntan a que, fue un viajero procedente de Guayanas, quien lo introdujo a través de Venezuela.

El primer testimonio escrito, fue del sacerdote jesuita José Gumilla. En su libro, El Orinoco Ilustrado,1730, cuenta cómo vio las primeras infusiones de café en la misión de Santa Teresa de Tabajé, cerca de la desembocadura del río Meta en la Orinoquía.

La segunda mención escrita sobre el cafeto en Colombia, fue realizada por el arzobispo-virrey Caballero y Góngora. Quien relató a las autoridades españolas, la existencia de cultivos en las regiones de Santander y Boyacá.

Inicios de su comercialización

Ahora demos un salto temporal hasta la fecha en que se empezó a cultivar comercialmente el café colombiano. Esto fue en 1835 en Salazar de las Palmas, en el Norte de Santander. Allí el sacerdote Francisco Romero imponía a sus feligreses la penitencia de sembrar el café. Según cuentan, esto supuso un gran impulso para el cultivo del cafeto en esta zona del país. Los cimientos de lo que años después sería una de las referencias de la producción mundial de café ya estaban plantadas.

¿Cuándo se consolidó como producto de exportación? Esto no se daría hasta la segunda mitad del siglo XIX. La expansión económica mundial de ese período trajo bajo el brazo una oportunidad dorada para los hacendados colombianos. En aquel entonces, las exportaciones se realizaban especialmente a Norteamérica, Alemania y Francia.

En los años 60 del siglo XIX, el café hizo su primera aparición en las bolsas. Lo cual favoreció que se convertirse en la baza más importante para los países productores. Aunque no fue hasta los 90 que Colombia se erigió como exportador y producto a nivel mundial.

Crisis del café colombiano

Durante la transición del siglo XIX al XX, ocurrieron dos hechos importantes que dejaron en crisis las grandes haciendas productoras de café. Por un lado, se dio una enorme caída de los precios en el mercado internacional. Lo que desplomó la rentabilidad y la economía de dichas haciendas.

El segundo golpe fue el inicio de la Guerra de los Mil Días. Cuyo conflicto hizo imposible una manutención correcta de las plantaciones. Esto acabó de arruinar a los hacendados y los endeudó con el resto del mundo.

La crisis de las haciendas, empoderó a los pequeños agricultores, y en 1875 se empezó a incrementar su número. Poco después, durante la primera década del siglo XX, se consolidó un nuevo modelo de exportación de café.

Estos hechos, facilitaron que el cultivo del cafeto, se convirtiera en una opción ideal para los pequeños propietarios de tierras. Aún a día de hoy, esta economía de mano de obra familiar, y pequeñas parcelas rurales sigue persistiendo con vigor.

En 1960, Colombia ya era el segundo productor mundial, sólo superado por Brasil. Por aquel entonces, Colombia tenía 891.547 hectáreas cultivadas, que producían 578.041 toneladas de café.

Sin embargo, los países latinos productores de café, empezaron a vivir tiempos difíciles. En aquellos años, varias regiones de África comenzaron a producir con unos costes muy bajos. Fue entonces, cuando tuvo lugar un pacto mundial entre los países cafeteros. El objetivo, era regular la producción, y así evitar una caída de precios en todo el mundo. Desafortunadamente, dicho pacto se rompió a finales de los 80, produciendo un periodo de graves desajustes en los precios del grano.

Otro evento desafortunado para el cultivo colombiano ocurrió en 1999, pues las principales zonas de producción quedaron devastadas por un fuerte terremoto. Aunque ese mismo año, el 3,7% del PIB colombiano y el 37% del empleo agrícola provinieron del café. Para responder a la demanda interna y parte de la externa en el año 2000, Colombia tuvo que importar granos de café debido a la pobre cosecha de los años anteriores.

Federación Nacional de Cafeteros

En 1921, en la ciudad de Bogotá, tuvo lugar el primer congreso de productores de café colombiano. Durante el segundo congreso, que se celebró en Medellín en 1927, se constituyó la Federación Nacional de Cafeteros.

Dicha asociación tiene como principal fin, representar nacional e internacionalmente a estos agricultores, y velar por sus intereses y los de sus familias. Hoy en día, es una de las ONG rurales más grandes del planeta.

Desde su creación, esta organización ha trabajado para garantizar un negocio sostenible, dar a las comunidades más tejido social, y facilitar una tecnificación de los procesos. Además de promocionar programas de desarrollo en las zonas, regular las exportaciones y asegurar unos precios justos en el mercado global.

La Federación Nacional de Cafeteros, representa a más de 540.000 familias dedicadas al cultivo del café. Gracias a su estructura gremial, esta asociación dio herramientas comunes a los agricultores, para conseguir un diálogo eficiente con el gobierno y así ayudar al desarrollo común desde las bases.

En 2005, el gobierno colombiano, junto con dicha organización, otorgó el estatus de Denominación de Origen al producto. Posteriormente, el 27 de septiembre de 2007, la Unión Europea concedió la Indicación Geográfica Protegida al Café de Colombia.


¿Te hemos resuelto tus dudas sobre el café de Colombia? Esperamos sinceramente que sí, por lo que si crees que puede ser de interés a otras personas, te animamos a que nos compartas. Y por supuesto, siempre estamos abiertos a cualquier tipo de feedback, de modo que esperamos tus comentarios. Saludos 🙂

Entradas recientes

Comentarios recientes

Categorías

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *